Cómo diseñar un plan de tratamiento individualizado en adicciones

El plan de tratamiento es el documento que la autoridad sanitaria pide, que el estándar EC0548 evalúa, y que sostiene el trabajo clínico de los siguientes meses.

También es el documento que más se copia y se pega.

Si abres cinco expedientes de un centro cualquiera en México, es probable que encuentres cinco planes casi idénticos. Cambian el nombre y la sustancia. Lo demás es el mismo texto: "lograr la abstinencia", "fortalecer la red familiar", "mejorar la autoestima".

Un plan así no orienta a nadie. Ni al paciente, ni al consejero que lo recibe en el siguiente turno, ni al verificador que lo revisa.

Este artículo explica cómo se escribe uno que sí sirve, con un caso desarrollado de principio a fin.

De dónde sale el plan

El plan no se inventa. Sale de la evaluación inicial.

Si la evaluación se hizo bien, ya tienes todo lo que necesitas: quién es la persona, qué la trajo, qué consume, qué riesgos hay, qué intentó antes y qué quiere ella.

Si la evaluación fue llenar un formato en veinte minutos, el plan va a ser genérico por fuerza. No hay técnica de redacción que arregle eso.

El paso previo está aquí: Cómo hacer la evaluación inicial de un paciente en adicciones.

El plan se escribe con el paciente presente, no en la oficina después. Un plan que la persona escucha por primera vez el día que se lo entregan es un plan del centro, no suyo.

Objetivos que se pueden ver

Esta es la regla que cambia todo: un objetivo debe describir algo que se puede observar y contar.

Si dos personas distintas no pueden ponerse de acuerdo en si el objetivo se cumplió o no, el objetivo está mal escrito.

Compara:

  • Mal: "Mejorar la comunicación familiar"
  • Bien: "Sostener una llamada semanal de 15 minutos con su hija, sin discusión, durante cuatro semanas seguidas"
  • Mal: "Trabajar la autoestima"
  • Bien: "Identificar por escrito tres cosas que hace bien y presentarlas en el grupo"
  • Mal: "Lograr conciencia de enfermedad"
  • Bien: "Nombrar cinco consecuencias concretas que el consumo tuvo en su vida y explicarlas en sesión"

Fíjate en el patrón. Cada objetivo bueno tiene un verbo de acción, una cantidad y un plazo.

Los objetivos malos tienen verbos que nadie sabe medir: mejorar, trabajar, fortalecer, lograr conciencia.

Las partes del plan

Un plan completo lleva estas ocho partes.

  • Datos del paciente y fecha de elaboración.
  • Resumen del caso. Tres o cuatro líneas, no la historia completa.
  • Problemas identificados. Ordenados por urgencia, no por gusto.
  • Objetivos por plazo. Corto, mediano y largo.
  • Acciones para cada objetivo. Qué se va a hacer en concreto.
  • Responsables. Nombre y cargo de quién hace cada cosa.
  • Criterios de egreso. Qué tiene que estar logrado para dar el alta.
  • Firmas y fechas de revisión. Del paciente y de quien elaboró.

Los criterios de egreso son la parte que casi nadie escribe. Y es la que responde la pregunta que toda familia hace: cuándo sale.

Sin criterios escritos, el egreso lo termina decidiendo el dinero de la familia o el ánimo del paciente.

Un caso completo

Veamos cómo se ve armado.

Resumen del caso

Hombre de 34 años. Consumo de alcohol desde los 16 y de cristal desde los 27. Ingresa por decisión propia después de perder su empleo de chofer. Vive con su mamá. Tiene una hija de 9 años que vive con la mamá de la niña. Un intento previo de dejar el consumo, cuatro meses de abstinencia hace dos años. Sin atención psiquiátrica previa. Última vez de consumo: hace tres días.

Problemas identificados

  • Consumo activo de cristal y alcohol
  • Alteración del sueño y del apetito
  • Pérdida del empleo y sin ingreso
  • Contacto suspendido con su hija
  • Sin herramientas para manejar el deseo de consumir

Objetivos de corto plazo (primeras 4 semanas)

  • Mantener abstinencia verificada con prueba semanal, cuatro semanas seguidas. Responsable: enfermería.
  • Dormir al menos seis horas seguidas, cinco noches por semana, registrado en bitácora. Responsable: personal de turno.
  • Asistir al 100% de las sesiones de grupo programadas. Responsable: consejero.
  • Nombrar por escrito sus cinco detonadores más frecuentes. Responsable: consejero.

Objetivos de mediano plazo (semanas 5 a 12)

  • Completar su plan de prevención de recaídas con las cinco respuestas de acción. Responsable: consejero.
  • Sostener una llamada semanal de 15 minutos con su hija, cuatro semanas seguidas. Responsable: consejero y trabajo social.
  • Participar en dos sesiones familiares con su mamá. Responsable: consejero.
  • Reunir sus documentos para buscar empleo. Responsable: trabajo social.

Objetivos de largo plazo (mes 4 en adelante)

  • Tener una actividad ocupacional al menos 20 horas por semana.
  • Asistir a un grupo de apoyo externo dos veces por semana.
  • Cumplir el esquema de seguimiento posterior al egreso.

Criterios de egreso

  • 90 días de abstinencia verificada
  • Plan de prevención de recaídas terminado y firmado
  • Red de apoyo identificada con nombres y teléfonos
  • Lugar donde vivir confirmado
  • Grupo externo elegido, con día y hora

Ese plan cabe en dos hojas. Cualquier persona del equipo lo lee y sabe qué le toca hacer.

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  • Evaluación inicial y admisión
  • Plan de tratamiento con objetivos medibles
  • Estructura de sesiones individuales y de grupo
  • Documentación clínica y notas de evolución
  • Plan de egreso y seguimiento

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Cada cuándo se revisa

Un plan que no se revisa deja de ser un plan al mes de escrito.

Revísalo cada 30 días como mínimo, y además cuando pase algo importante: una recaída, una crisis, un cambio en la familia, un permiso de salida que salió mal.

En cada revisión se anota qué objetivos se cumplieron, cuáles no y por qué, y qué se ajusta. Con fecha y firma.

Un plan con cuatro revisiones fechadas demuestra tratamiento. Un plan escrito una vez demuestra que se llenó un requisito el día del ingreso.

Si diriges un centro

Esta sección es para el otro lector de este artículo.

Cuando un verificador toma un expediente al azar, el plan de tratamiento es de las primeras cosas que revisa. Y no lo lee completo: revisa si existe, si tiene objetivos concretos y si tiene revisiones posteriores.

Cinco planes idénticos en cinco expedientes distintos le dicen algo muy claro sobre lo que pasa adentro.

La lista completa de lo que se revisa está en Qué revisa un verificador cuando llega a tu centro, y cómo debe integrarse el expediente en Expediente Clínico en Adicciones: Cómo Cumplir la NOM-004.

Preguntas frecuentes

¿Qué debe contener un plan de tratamiento individualizado?

Datos del paciente, resumen del caso, problemas identificados por urgencia, objetivos de corto, mediano y largo plazo, acciones concretas, responsables por nombre y cargo, criterios de egreso, y firmas con fechas de revisión.

¿Cómo se escribe un objetivo clínico medible?

Con un verbo de acción, una cantidad y un plazo. La prueba es simple: si dos personas distintas no pueden ponerse de acuerdo en si el objetivo se cumplió, está mal escrito. Evita verbos como mejorar, trabajar o fortalecer.

¿Cada cuándo se revisa el plan de tratamiento?

Cada 30 días como mínimo, y además cuando ocurre algo relevante como una recaída, una crisis o un cambio familiar. Cada revisión se anota con fecha y firma, indicando qué se cumplió, qué no y qué se ajusta.

¿El paciente debe participar en su plan de tratamiento?

Sí, y debe firmarlo. Un plan que la persona escucha por primera vez el día que se lo entregan es un plan del centro, no suyo. Los objetivos salen en buena parte de lo que el paciente dijo que quiere para su vida.

¿Qué son los criterios de egreso?

Las condiciones que deben cumplirse para dar el alta, escritas desde el inicio. Sin ellos, el egreso lo termina decidiendo el dinero de la familia o el ánimo del paciente en lugar del avance clínico.

Conclusión

Un plan de tratamiento individualizado no es más largo que uno genérico. Es más específico.

Mismos apartados, mismas dos hojas. La diferencia está en que los objetivos describen conductas que alguien puede ver, con cantidades y plazos, y en que salen de la historia de esta persona y no de una plantilla.

Escribirlo así toma unos veinte minutos más la primera vez.

Y produce algo que la plantilla nunca produce: un equipo que sabe qué le toca hacer con este paciente, y un paciente que sabe hacia dónde va.

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